
Me has llamado cuando me he vuelto sorda a tu voz
en el momento en que se me ha azulado el corazón
y aún estando tan cansada,
hice un recorrido por tu pelo con imágenes en color...

llevar una sonrisa en la cara porque me siento muy agusto, camino por la ciudad con esa sensación de libertad y de haber hecho algo prohibido que nadie puede entender. Me paro en el centro de la plaza y levanto la cabeza con los ojos cerrados para sentir las gotas de agua resbalar en mi cara... llevándose las pinturas de guerra que me acompañan en el trabajo... llevándose el disfraz que me acompaña al trabajo.

Las noticias parecen las mismas desde hace semanas. Miro de soslayo los titulares y luego hago un escáner de la gente que entra. Me empiezo a poner nerviosa. Han pasado 5 minutos de las 11h y aún no has aparecido. Leo los titulares más importantes sin dejar de mirar a la puerta después de leer cada párrafo.